TURISMO RURAL

Cinco pueblos con encanto para perderse

España esconde innumerables localidades situadas en plena naturaleza y en las que se respira la tranquilidad en estado puro. Hoy escogemos cinco pequeños pueblos con encanto, que albergan un gran patrimonio histórico y cultural al que unen una gran belleza paisajística. La fórmula perfecta para el viajero.

  • <p>Atardecer en Yaiza (Lanzarote). Foto. Alex Salebe</p>

    Atardecer en Yaiza (Lanzarote). Foto. Alex Salebe

  • <p>Vista Albarracín (Teruel). Foto. José Colas.</p>

    Vista Albarracín (Teruel). Foto. José Colas.

  • <p>Puente medieval de Frías (Burgos). Foto. Cedida por el Ayto. de Frías. </p>

    Puente medieval de Frías (Burgos). Foto. Cedida por el Ayto. de Frías.

  • <p>Vista general de Júzcar (Málaga). Foto. Cedida por el Ayto. de Júzcar.</p>

    Vista general de Júzcar (Málaga). Foto. Cedida por el Ayto. de Júzcar.

  • <p>Vista general de Patones de Arriba (Madrid). Foto. Cedida por el Ayto. de Patones.</p>

    Vista general de Patones de Arriba (Madrid). Foto. Cedida por el Ayto. de Patones.

<p>Atardecer en Yaiza (Lanzarote). Foto. Alex Salebe</p>
Vista Albarracín (Teruel). Foto. José Colas.Puente medieval de Frías (Burgos). Foto. Cedida por el Ayto. de Frías.Vista general de Júzcar (Málaga). Foto. Cedida por el Ayto. de Júzcar.Vista general de Patones de Arriba (Madrid). Foto. Cedida por el Ayto. de Patones.

¿Estás cansado del bullicio de la gran ciudad? Es el momento de alejarte de todo y perderte en la naturaleza y el silencio que regalan incontables pueblos por toda la geografía española. Miles de espacios rurales, pintorescos y con historia, donde disfrutar de un fin de semana muy gratificante.

Frías (Burgos)

Frías, con una superficie de 32 km cuadrados y una población de 284 habitantes, es una de las ciudades más pequeñas de España. Desde todos los rincones de la localidad -ubicada a 73 kilómetros de Burgos- se aprecia su estilo medieval, que debe su origen a Alfonso VIII quien, a comienzos del S.XII, la erigió sobre la roca con el fin de protegerla y repoblarla.

Ofrece al visitante atractivos como el Castillo de Frías y la Iglesia de San Vicente, que presiden el Conjunto Histórico Artístico. En torno a estas edificaciones, y salvando la pendiente del cortado rocoso, se apiña un caserío organizado en estrechas y empinadas calles por las que pasear.

Sus casas se arraciman en forma de Casas Colgadas y también destaca el Puente Medieval -que data de 1.181-, y su torre construida en 1.396 para cobrar el pontazgo como impuesto.

Vista general Frías (Burgos). Foto. Cedida por el Ayto. de Frías.

Vista general Frías (Burgos). Foto. Cedida por el Ayto. de Frías.

También esperan al turista la Iglesia, Humilladero y Puente Romano, que se encuentran en el barrio de Tobera, donde además se encuentra el Paseo del Molinar, con sus sucesivos saltos de agua.

Según explica a Efeagro su alcalde, Luis Arranz,  por el pueblo pasan cada año numerosos visitantes: en la Oficina de Turismo “hay registrados -desde el 1 de enero a 3 de septiembre de 2.014- un total de 36.185 turistas” de los que un gran número proceden del País Vasco -11.063 personas-.

Los turistas responden a todo tipo de perfiles, “tanto jóvenes, grupos de amigos, familias, jubilados y, en menor medida, extranjeros”, detalla.

“Todo el que venga hasta aquí disfrutará del buen ambiente y la espectacularidad de su paisaje”

El mejor momento para visitar el pueblo -subraya- es desde Semana Santa hasta noviembre, que es cuando se realizan diferentes actividades culturales como el evento de Terrorifrías. “Todo el que venga hasta aquí disfrutará del buen ambiente y la espectacularidad de su paisaje”.

Entre las opciones gastronómicas que ofrece la zona, uno de los establecimientos mejor valorados por los usuarios de TripAdvisor es el restaurante “Ortiz”, un espacio con vistas al castillo y al Parque Natural Montes Obarenes, especializado en asados y pescados a la plancha. Y para descansar, una de las casas rurales de la zona, Casa Angulo, con capacidad para 8 personas y de estilo tradicional castellano.

Yaiza (Lanzarote)

Enclavada en el sur de la isla de Lanzarote, Yaiza se caracteriza por la arquitectura tradicional de la zona con casas blancas de puertas y ventanas verdes.

Este espacio, muy cercano a los volcanes del Parque Nacional de Timanfaya -uno de los reclamos turísticos más importantes de la zona-, se caracteriza por su “relajante tranquilidad”, según describe a Efetur su concejal de Turismo, Rafael Tavío.

Entre el patrimonio cultural del que dispone se encuentra la Iglesia de Los Remedios en cuyo templo “está colgado el cuadro de Ánimas, una obra pictórica del siglo XVIII”.

Vista general de Yaiza (Lanzarote). Foto. Alex Salebe.

Vista general de Yaiza (Lanzarote). Foto. Alex Salebe.

Destaca también la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas -político y escritor lanzaroteño-, destinada al desarrollo de actividades culturales, sociales y administrativas. Catalogada como monumento, es “un excelente exponente de la arquitectura tradicional de la Isla”, añade Tavío.

Desde Yaiza, los visitantes pueden acercarse al Parque Nacional del Timanfaya “para pasear a lomo de un camello por la ladera sur de las Montañas del Fuego, paisaje extraordinario esculpido por las erupciones volcánicas”. El parque lo conforman 51 kilómetros cuadrados de conos volcánicos, calderas, montañas de fuego, fauna y vegetación, visitado cada año “por más de un millón y medio de turistas”.

Yaiza ofrece una variada gastronomía local y, cerca del pueblo, se encuentra La Geria, un paisaje protegido “donde los visitantes pueden vivir grandes experiencias eno-gastronómicas”. Bodegas, museos, restaurantes y establecimientos de turismo rural se combinan con los elementos del patrimonio arqueológico y arquitectónico.

“El Parque Nacional del Timanfaya es visitado, cada año, por más de un millón y medio de turistas”

Para Tavío, Yaiza es ideal para el turismo familiar y “puede visitarse durante todo el año, porque siempre ofrece un clima excepcional:  es un destino a descubrir”.

Entre su amplia oferta de restauración, señalamos el Restaurante La Era, uno de los establecimientos que se citan en la web del Ayuntamiento y donde se pueden degustar los sabores tradicionales de la cocina canaria como papas arrugadas, puchero canario o costillas asadas.

A la hora del descanso, la Casona de Yaiza, ubicada frente al Valle Fenauso: una casona rústica de 8 habitaciones que recrea el arte del Renacimiento Italiano y de los pintores españoles de la Escuela de Roma.

Patones de Arriba (Madrid)

Un pueblo con encanto a 60 km de la capital. Es Patones de Arriba, enclavado en la ladera de la montaña y con una altitud de 832 metros desde donde las vistas son un reclamo para el viajero. Fuentes del Ayuntamiento describen a Efetur que “se trata de uno de los escasos pueblos de arquitectura de pizarra negra de la Comunidad de Madrid”, declarado Bien de Interés Cultural. “Destaca por lo cuidada y bien conservada que está su arquitectura y por ser un municipio de gran atractivo turístico”, añaden.

El pueblo alberga estrechas y empinadas callejuelas, donde se pueden observar casas bajas de piedra y pizarra, que otorgan al municipio un gran encanto a la hora de recorrerlo.

Patones de Arriba. Foto. Cedida por el Ayto. Patones de Arriba.

Patones de Arriba. Foto. Cedida por el Ayto. Patones de Arriba.

Dispone de grandes reclamos para los visitantes como la Iglesia de San José -construida como ermita en el siglo XVII- actualmente convertida en la oficina de turismo; el Ecomuseo de la pizarra al aire libre; la Presa de El Atazar o el Museo-Aula Geológica. Además, al viajero le esperan paseos por sus calles, gran variedad gastronómica, rutas de senderismo y cicloturismo, exposiciones y rutas guiadas. Incluso puede disfrutar de yacimientos arqueológicos y un amplio patrimonio arquitectónico.

Este pueblo madrileño recibe aproximadamente “35.000 visitantes al año”, de todos los perfiles, desde parejas “por ser un destino bucólico y romántico”, a familias “por ser un pueblo singular que rememora tiempos pasados”. “Cada vez hay más visitas de turistas extranjeros”, afirman.

“Se trata de un municipio único, singular, de una gran belleza, donde recordar la vida de antaño y saborear el ambiente rural”

Cualquier momento es bueno para disfrutar de una visita al municipio, pero según explican en primavera, otoño e invierno “está precioso por la cantidad de colores y bandas cromáticas que ofrece; se trata de un municipio único, singular, de una gran belleza, donde recordar la vida de antaño y saborear el ambiente rural y todo lo que ofrece”.

¿Dónde comer? En la web del Ayuntamiento se cita, entre otros, el Restaurante el Rey de Patones -primer restaurante del municipio-, donde se pueden saborear platos típicos de la zona como el cabrito lechal, las migas o las fabes.

Después de un día de excursión descubriendo el municipio, los visitantes podrán descansar en alguno de los alojamientos de la zona como el Hotel Rural El Tiempo Perdido, un alojamiento laberíntico con con muebles, piezas y ornamentos de época.

Júzcar (Málaga)

Con una superficie de 33 kilómetros cuadrados, el pueblo malagueño de Júzcar cuenta con una gran peculiaridad: todas sus casas están pintadas de azul. La decisión se remonta a 2011, cuando el pueblo fue el escenario del estreno mundial de la película de Los Pitufos. Una cuota de originalidad que no deja indiferente a los visitantes. Según reconoce su alcalde, David Fernández, este municipio “cuenta con un aspecto único, algo que es importantísimo para el turismo”.

Júzcar ofrece una amplia variedad de atractivos turísticos como la iglesia parroquial de Santa Catalina -obra del siglo XVI-; el castañar del Genal, las ruinas de la Real Fábrica de Hojalata San Miguel o la Sima del Diablo.

Casas azules. Foto. Cedida por el Ayto. de Júzcar.

Casas azules. Foto. Cedida por el Ayto. de Júzcar.

Fernández apunta a Efetur que, desde 2007, también consideran “la micología como seña de identidad” y ofrecen numerosas actividades en torno a ella con jornadas, un centro de interpretación o una asociación local. “Esta seña de identidad nos empujó a ser elegidos como pueblo pitufo”, explica.

Tal y como explica su alcalde, desde que pintaron el pueblo de azul y fueron declarados “primer pueblo pitufo del mundo”, han recibido “algo más de 400.000 visitas”. El otoño es la época por excelencia para disfrutar del municipio porque se puede disfrutar de la paisajística del castaño, ligada a actividades como mercados temáticos, actividades pitufas y medioambientales o la promoción de productos locales.

“Recomendaría a todo el mundo a que viniese hasta aquí porque es un lugar único, que no va a encontrar en ningún otro sitio”

“Invito a todo el mundo a que venga hasta aquí porque es un lugar único, que no va a encontrar en ningún otro sitio, enclavado en un espacio con una gran biodiversidad -Valle del Genal, Serranía de Ronda o Sierra Bermeja-; tendrán ocio para todos los públicos como visita de despoblados, barranquismo, actividades multiaventura o diversión pitufa”, concluye.

Júzcar ofrece una variada gastronomía en cualquiera de sus restaurantes. En la web del Ayuntamiento se señala, entre otros, La Bodega del bandolero, un comedor rústico donde saborear platos como conejo con arroz y castañas, suprema de cochinillo con salsa de miel o solomillo de cerdo ibérico a la plancha. Para el descanso, grandes alternativas como la Casa rural del Sol, con capacidad para 6 personas, situada en en casco urbano y equipada con todas las comodidades necesarias por sólo 18 euros por persona y noche.

Albarracín (Teruel)

Esta ciudad medieval, situada sobre una colina de los Montes Universales, se encuentra a 1.171 metros sobre el nivel del mar. Alberga en su interior monumentos como la Iglesia de Santa María; la Catedral o el Palacio Episcopal, y mansiones señoriales como la de los Monterde.

No obstante, el valor añadido de Albarracín reside en la arquitectura de sus calles -adaptadas a la difícil topografía del terreno-, con escalinatas y pasadizos. Desde el Ayuntamiento detallan que “el yeso es el material característico en Albarracín” y junto con la madera y la piedra, configura el conjunto arquitectónico de la zona.

Vista panorámica Albarracín (Teruel). Foto. Cedida por Oficina de Turismo de Albarracín.

Vista panorámica Albarracín (Teruel). Foto. Cedida por Oficina de Turismo de Albarracín.

El viajero se encontrará con casas de peculiares puertas y diminutas ventanas con visillos de encaje y balcones de madera tallada: “El monumento principal de Albarracín es la ciudad misma, reflejo de su historia y del buen hacer de sus gentes”, aseguran en la web del Ayuntamiento.

Con una temperatura media anual de 11º, alberga una amplia vegetación con variedades de pino, robles y encinas. Y en su alrededores se pueden encontrar profundos barrancos, cortados, peñas, valles o extensos bosques que esconden una “gran riqueza en flora y fauna”.

Los turistas podrán disfrutar del entorno, con sus fuentes, manantiales y nacimientos de ríos -como el Tajo, Guadalaviar, Cabriel-, que le convierten en un destino idóneo para entrar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la belleza paisajística. La zona también se caracteriza por una gran variedad de setas, que la convierte en destino demandado por los amantes de la micología.

Después de un interesante día por la Sierra, se pueden degustar los platos locales en el Asador de Albarracín. Con capacidad para 120 comensales, ofrece una gastronomía elaborada con productos de la zona de primera calidad, con especialidades como las parrilladas de carne y pescado. Y a la hora de dormir, por ejemplo, el Hotel Doña Blanca, un complejo de tres estrellas, ubicado en el corazón de la ciudad, que cuenta con 20 habitaciones donde se combina la madera con la piedra.

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Publicado en: España

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