PORTUGAL

Benfica, el barrio lisboeta que da nombre al famoso club de fútbol

Además de dar nombre a un equipo de fútbol conocido en todo el mundo, Benfica es también un barrio, uno de los más poblados de Lisboa, en el que convergen la vida urbana lisboeta con joyas del patrimonio histórico y natural de la ciudad.

Palacio y Jardines de Fronteira e Alorna (Barrio de Benfica, Lisboa). Foto. Cedida por Turismo de Portugal

Fundado en 1904, el Sport Lisboa y Benfica adoptó esta denominación en honor a la región en la que nació el club, en la zona norte de Lisboa. Desde entonces, el mayor club de fútbol portugués, que hoy colecciona títulos nacionales e internacionales y “cracks”, además de contar con el mayor número de asociados de los equipos europeos, mantiene su sede allí.

Y eso lo sabe mucha gente en todo el mundo, pero lo que no conocen muchos es el encanto de la zona en la que está, de sus monumentos históricos, y la pluralidad de sus paisajes modernos.

Un barrio con encanto

En el barrio viven más de 70.000 personas, cantidad significativa teniendo en cuenta que el municipio de Lisboa cuenta con unas 550.000, según datos del Ayuntamiento. Acoge dos “freguesías” -el equivalente a las juntas de distrito en España- con un área conjunta de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados.

Y en el paisaje de Benfica, pese a estar dominado por una atmósfera claramente urbana, se incluyen algunas piezas del patrimonio histórico portugués, así como buena parte del llamado “pulmón verde” de Lisboa, el Parque Forestal de Monsanto, área de protección ambiental.

El origen del barrio se remonta a mediados del siglo XV, cuando la región comenzó a ser ocupada por las clases más altas de la sociedad portuguesa, propietarias de quintas y de residencias de verano.

“Era una zona de campo, donde la burguesía tenía sus casas de descanso y palacetes, edificios que se incluyeron en el patrimonio histórico de la ciudad”, explica el guía turístico Albano Pires, socio-director de la empresa Explore Latitudes.

Según él, desde los años 1990, esas casas pasaron a componer rutas turísticas para visitantes y extranjeros interesados en la cultura lusa. Muchos de los edificios históricos están abandonados, pero también hay algunos que pueden visitarse y otros están ocupados por familias, empresas o instituciones públicas.

Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros". Foto: EFE / Armindo Ribeiro

Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los “miradouros”. Foto: EFE / Armindo Ribeiro

Al principio, la edificación que bautizó la región fue el “Convento São Domingos Benfica”, instalado allí en 1399, un espacio que hoy acoge al Instituto del Ejército. El convento también dio nombre a la “Estrada de Benfica”, la principal vía que, entonces, ligaba a la capital lusa con la ciudad histórica de Sintra.

A orillas de esa carretera, se encuentra, por ejemplo, el “Palacio Beau Séjour”, mansión de 1849 cuya arquitectura romántica combina trabajos muy sofisticados en revestimientos de azulejo, pinturas internas y paisajismo. El palacete, que perteneció a la Vizcondesa da Regaleira -también propietaria de la famosa Quinta da Regaleira, en Sintra -, está ocupado por servicios del Ayuntamiento de la ciudad.

Otro ejemplo es el “Palacio y Jardines de Fronteira e Alorna”, construido en el siglo XVI, patrimonio visitable aunque aún está habitado por la familia. El palacio mantiene la arquitectura manierista de las casas de veraneo de la época, pero además cuenta con un bello jardín en laberinto -al estilo francés- y un conjunto de azulejos que fue clasificado como Monumento Nacional.

Otros legados históricos

Ya en el siglo XIX llegó a Benfica el ferrocarril, lo que incrementó la población de la zona, en paralelo al desarrollo industrial de Lisboa.

En el paisaje urbano, eso se retrata, por ejemplo, en la fundación del Barrio de Grandela en 1902, un conjunto de viviendas erguido por el comerciante portugués Francisco de Almeida Grandela. El propietario de los Almacenes Grandella construyó en ese lugar 70 viviendas familiares, con guardería y escuela primaria, para las familias de sus trabajadores.

A pesar de los daños causados por el tiempo y de la aparente falta de rehabilitación, el Barrio Grandela resiste, está habitado y fue clasificado como Inmueble de Interés Público.

Además de abrigar todo este conjunto patrimonial, Benfica también es escenario de un modo de vida particular de Lisboa, así como lugar de memoria y de legados inmateriales. Así lo fue, por ejemplo, para el escritor portugués Lobo Antunes, de 72 años, en la trilogía conocida por “ciclo de Benfica”, en la que revisita la geografía de su infancia por el barrio.

Antônio João Silva, residente en la zona desde hace 35 años, asegura que la vida en el barrio es lo que menos ha cambiado con el tiempo, al contrario del paisaje.

“Eso aquí es tranquilo, pero es un espacio con mucha historia”, destaca a EFE Júlia Pires, portuguesa que trabaja en la zona desde hace más de 20 anos.

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Publicado en: El mundo

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