Tradiciones y costumbres en China

Allá donde fueres…

Beber la cerveza a temperatura ambiente, comer con palillos o regatear en los mercados son algunas costumbres chinas que pueden desconcertar al turista occidental. Por eso, lo mejor es viajar siempre con la mente abierta y con el firme compromiso de respetar las costumbres locales.

  • <p>Grupo de mujeres musulmanas chinas en Lanzhou (China). Foto: Efetur</p>

    Grupo de mujeres musulmanas chinas en Lanzhou (China). Foto: Efetur

  • <p>Mercado de comida callejero en Lanzhou, capital de la provincia china de Gansu. Foto: Efetur</p>

    Mercado de comida callejero en Lanzhou, capital de la provincia china de Gansu. Foto: Efetur

  • <p>Hombre practicando la caligrafía china en un parque de Lanzhou (China). Foto: Efetur</p>

    Hombre practicando la caligrafía china en un parque de Lanzhou (China). Foto: Efetur

  • <p>Mujer presentando sus respetos al dios local. Foto: Efetur</p>

    Mujer presentando sus respetos al dios local. Foto: Efetur

  • <p>Hombres jugando al ajedrez en un parque de Lanzhou (China). Foto: Efetur</p>

    Hombres jugando al ajedrez en un parque de Lanzhou (China). Foto: Efetur

<p>Grupo de mujeres musulmanas chinas en Lanzhou (China). Foto: Efetur</p>
Mercado de comida callejero en Lanzhou, capital de la provincia china de Gansu. Foto: EfeturHombre practicando la caligrafía china en un parque de Lanzhou (China). Foto: EfeturMujer presentando sus respetos al dios local. Foto: EfeturHombres jugando al ajedrez en un parque de Lanzhou (China). Foto: Efetur

China es un país de contrastes y la provincia de Gansu no es ninguna excepción. En un restaurante de postín podemos vernos sorprendidos por un desfile de camareros ataviados con futuristas mascarillas de plástico con las que impedir contaminar los alimentos y, al mismo tiempo, ser testigos de cómo sirven un zumo directamente desde su tetrabrick. O de cómo rellenan las teteras más refinadas con un cazo de plástico naranja fosforito…

El frenético desarrollo que el país ha experimentado en los últimos años parece haber ido mucho más deprisa que las adaptaciones a las que, todavía hoy, se está sometiendo un sector turístico que, en su afán de satisfacer al cliente, no escatima en atenciones.

Cuando uno visita Gansu, la mejor manera de hacerlo es con la mente abierta, sin ningún tipo de prejuicio para que todo lo que nos suceda consiga imbuirnos de lleno en su cultura. Al fin y al cabo, se trata de una cuestión exclusiva de formalismos, tan válidos en nuestro mundo occidental como en el suyo. Así que, si te ofrecen un plato a base de patas de gallina, pruébalo. ¡Puede que te sorprendas!

A diferencia de lo que sucede en grandes ciudades como Beijing, donde especialmente los comerciantes son capaces de identificar a los turistas según su país de procedencia y dirigirse a ellos en su propio idioma, en Gansu apenas hay gente que hable inglés. O al menos un inglés inteligible. Una traba que, en un principio, parece insalvable y que, inmediatamente se presenta como una oportunidad para aprender alguna palabra o expresión local, que tampoco está de más.

Plato a base de patas de gallina, típico en algunas regiones de China. Foto: Efetur

Plato a base de patas de gallina, típico en algunas regiones de China. Foto: Efetur

Practicando el chino mandarín

Esta opción resulta muy útil, sobre todo a la hora de pedir comida y bebida en cualquier establecimiento. Al contrario de lo que ocurre en Occidente, donde la cerveza y el agua se suelen ofrecer frías, las costumbres de Gansu dictan que, en el primer caso, se sirva a temperatura ambiente mientras que, en el segundo, se presente prácticamente hirviendo. Por eso, no está de más memorizar expresiones como 冰啤酒 (cerveza fría), cuya transcripción fonética sería “bing pi jiu” . Si lo que queremos es agua fresca, mejor decir 冰水 “bing shui”, sin olvidarnos nunca de agradecer el gesto con un 谢谢 (gracias), que se pronuncia “xie xie”. Y si no tenemos suerte, siempre podremos tomarnos un refresco a base de trigo fermentado

Tampoco debemos aspirar a encontrar café en todos los lugares y a que el que encontremos esté elaborado al estilo italiano. Las cosas allí no funcionan así y ahí radica precisamente su encanto, en detalles como tener que llevarte la comida a la boca exclusivamente con palillos, porque hay lugares donde sencillamente no tienen cubiertos.

Bebida china a base de trigo fermentado. Foto: Efetur

Bebida china a base de trigo fermentado. Foto: Efetur

En la variedad está el gusto

Olvídate igualmente de la idea de que todos los chinos son iguales. Ni mucho menos es así. En el país cohabitan hasta 56 etnias diferentes, y muchas de ellas lo hacen exclusivamente en la provincia de Gansu. Así, podemos encontrarnos con hombres y mujeres muy altos, con rasgos mongoles o tibetanos o mujeres musulmanas ataviadas con la indumentaria que su religión les exige. Todo es posible. Eso sí, en las zonas más rurales no están habituados a ver a muchos occidentales, así que no resulta extraño que los autóctonos te pidan hacerte una fotografía con ellos… Si esto sucede, aprovecha tú para hacer lo mismo y así podrás llevarte un bonito recuerdo. Ellos se prestarán encantados porque a otra cosa no, pero a amables no les gana nadie.

Esta situación se produce con cierta frecuencia en los mercados callejeros de comida, que impresionan por la pulcritud con la que presentan los alimentos. De excelente calidad, por cierto, entre puesto y puesto, también suele instalarse algún tenderete de artesanía local. Ten en cuenta que, si te interesa alguno de sus productos, los vendedores no dudarán en multiplicar hasta por 10 veces su precio real. Por eso resulta imprescindible entrenarse en el noble arte del regateo. En China no sucede como en algunos países árabes, en los que si no regateas se lo pueden tomar como una afrenta personal. En el país asiático te dan un precio y, si lo aceptas, no hay más que hablar. La palabra mágica, en este caso, es太贵了”tai gui le” que, literalmente, significa: “demasiado caro”.

No tan diferentes de nosotros

En estos escenarios, los chinos se desenvuelven habitualmente gritando como si estuvieran enfadados. No te asustes, es su manera de comunicarse, ¡no es que estén a punto de iniciar una pelea! Al fin y al cabo, son muchos los extranjeros que piensan exactamente lo mismo de nosotros…

Tampoco esperes encontrarte con ciudades caóticas llenas de bicicletas que parecen avanzar sin rumbo fijo. Esa imagen ya pertenece al pasado. Ahora, las calles son modernas, ordenadas y extremadamente limpias. En lugar de bicicletas, lo que se observan son coches, muchos coches. De gama alta la mayor parte de ellos, por cierto.

Los chinos saben vivir la vida, sobre todo los jubilados. En lugar de pasarse la tarde viendo la versión china de Sálvame (que probablemente ni exista) se lanzan a las calles para practicar taichí en cualquier rincón de un parque, a cantar, a jugar al ajedrez, a practicar la caligrafía china o a volar sus cometas. Eso sí, bebiendo su agua caliente cuando les entra la sed.

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Publicado en: El mundo

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