Rosana Montano Turista

“El primer Camino que hice me quedó grabado a fuego”

El Camino de Santiago es una experiencia distinta que engancha a todo aquel que se adentra en la misma y algunas personas, como le ocurre a la argentina Rosana Montano, se quedan prendadas de esta histórica ruta. Ella se hizo peregrina en 2008 y ahora, con hasta 21 veces en tal rol sobre sus espaldas, tiene “más claro que nunca” que no va a dejar de repetir.

“El primer Camino que hice me quedó grabado a fuego”

Cuando tenía  21 años -cuenta ella misma en una entrevista con Efe-,  fue cuando conoció España. Y, sin saber todavía nada acerca de las rutas jacobeas, el azar la llevó a desembarcar en la capital gallega un 25 de julio, Día de la Comunidad, momento en el que se enamoró de la ciudad del Apóstol y se prometió a sí misma que algún día haría su Camino.
Sin embargo, pasó mucho tiempo desde ese juramento, porque después regresó a Buenos Aires, terminó su carrera, se casó y tuvo tres hijas; apenas viajaba. Pero se puso enferma y, tras superar ese duro trance, decidió cumplir aquel juramento que se había hecho a sí misma tres décadas atrás con el objetivo de dar las gracias a la vida.
“El primer Camino que hice me quedó grabado a fuego”, confiesa Rosana Montano, que se percató desde un inicio, confiesa, de la magia que se respiraba en esas travesías donde “la gente se ayuda mucho”, todos son iguales y “no hay diferencias de clases sociales”, algo que le pareció “muy idílico”.
Esa vez optó por el Camino Francés desde Saint Jean Pied de Port, junto a una amiga que también había enfrentado a un cáncer y, desde entonces, todas las ocasiones en las que reeditó hazaña lo hizo “por un mero agradecimiento”.
Fue tan grande su pasión por esta vivencia que creó la Asociación Amigos del Camino de Santiago en Argentina para “ayudar a otras personas” y ofrecerles información, dado que en su país aún no existía una entidad de estas características.
“Allí hay mucha gente que quiere hacer el Camino pero no sabe por dónde empezar”, detalla la experta peregrina; “creen que tiene un único comienzo” y no conocen por ende la existencia de las diferentes opciones, continúa.

Detalle del bastón de un peregrino en su recorrido por el Camino de Santiago. EFE/Xoan ReyDetalle del bastón de un peregrino en el Camino de Santiago. EFE/Xoan Rey

Así las cosas, con su “batallón”, con el fin de procurar un entreno a fondo para el reto, organiza una vez a la semana una recreación del Camino, “en una reserva natural que hay en Buenos Aires”, detalla, y que es un circuito de ocho kilómetros a lo largo del cual explican a los interesados los altibajos que se pueden encontrar.
Para conocer más a fondo esta realidad, Rosana Montano también se embarcó en el mundo de los Hospitaleros Voluntarios que permanecen en los albergues para recibir a los compañeros peregrinos, hablar con ellos, hacerles compañía e informarles acerca de lo que pueden esperar en la siguiente etapa.
“En cada peregrino que pasa ves una parte del Camino”, resume, y cumplir con esta encomienda es pues, a su juicio, una forma diferente de disfrutar las rutas jacobeas ayudando a la gente.
Para dar consejos es, sin prepotencia, la persona más indicada, ya que ha estado en los Caminos Francés, del Norte, Primitivo, el del Salvador, el Portugués y el inglés desde Ferrol y también desde A Coruña.
El último de su listado lo ha realizado desde Oporto con un grupo de ocho personas. Han ido por la costa de Portugal, y por la de Galicia, ya que en lugar de pasar por Tui decidieron ir por A Guarda, Baiona y Vigo, una alternativa que a la peregrina le ha parecido preciosa.
No en vano, pese a ser una auténtica veterana, asegura que “la emoción de llegar a Santiago” la sigue manteniendo intacta, como si fuese la primera vez, ya que en cada itinerario que emprende descubre “cosas nuevas”.
Por ello, lejos de conformarse con lo andado, sigue marcándose grandes retos y el siguiente, que va a comenzar en septiembre con su marido, es uno que siempre ha querido hacer y ya va tocando: el Camino desde Roma a Santiago.
Aunque ella deseaba asumirlo por completo, reconoce que 2.800 kilómetros son demasiados para una sola tentativa, por lo que lo hará en tres fases y la última la realizará en 2021 por una razón de peso: para llegar a la plaza del Obradoiro en un esplendoroso Año Santo.

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