AMADOR GONZÁLEZ AVENTURERO

“Recomiendo a los viajeros cumplir su sueño, pero no en carro-barca”

Entrevistamos a Amador González, un aventurero que en 2010 dio la vuelta a España en compañía de una perra y una yegua… subido en carro-barca. Ahora, plasma la experiencia en “Navegando por el Interior”, un libro que trata de inspirar a otros viajeros para que “lleven las riendas de sus vidas”.

<p>Amador González junto a su carro-barca. Foto. Cedida por Club Editor</p>

“Estaba enfermo en la cama y me agarré a un sueño”. De esta manera comienza a explicarnos el aventurero Amador González cómo inició su expedición en carro-barca por los caminos de España, un viaje por el interior que realizó entre julio de 2010 y enero de 2012. Se embarcó, y nunca mejor dicho, en una aventura sin precedentes en compañía de su yegua, Noia, y su perra, Senda, a bordo de un original medio de transporte construido a partir de una barca abandonada y las ruedas de un carro viejo.

El protagonista de esta historia narra a Efetur todos los detalles de su libro Navegando por el Interior, de la editorial Club Editor, que cuenta las claves de esta aventura y todo lo que observas “cuando te detienes en los detalles”.

¿Cómo se germinó la aventura de recorrer España en carro-barca?

Surgió por una serie de circunstancias. En 2008 estaba enfermo en la cama y me agarré a un sueño: un caballo, de ahí me vienen todas las ganas de viajar. Quería salir, conocer mundo y de ahí surgió todo lo que cuento en el libro.

“En 2008 estaba en la cama enfermo y me agarré a un sueño”

¿Había disfrutado alguna vez de una experiencia de este tipo?

Había viajado por otros países haciendo auto-stop, pero nada que ver con esto.

Fueron un total de 3.000 kilómetros recorridos en carro-barca, ¿por qué escogió este “medio de transporte”? ¿Lo fabricó usted?

Lo del carro-barca fue una circunstancia del momento. Encontré una barca abandonada en las montañas del interior de la provincia de Tarragona y la convertí en un carro. Era de gran originalidad, mi casa con ruedas.

“La protagonista es Noia, la encontré por Internet y es la que tenía que “tirar del carro”, la que tenía experiencia”

El chasis lo hice de hierro -con la ayuda de unos amigos- y todavía aguanta. En el interior tenía mi cama, el hornillo, un espacio para meter mi comida y la de los animales, incluso una instalación solar que me permitía enchufar el ordenador y el móvil. Iba provisto de tecnología, se trataba de informar a la gente para que viajase conmigo.

Le acompañaban su yegua y su perra, Noia y Senda, ¿qué papel desempeñaron en el viaje?

La protagonista es Noia, la encontré por Internet y es la que tenía que “tirar del carro”, la que tenía experiencia. A Senda me la dieron cuando era una cachorra, durante la preparación del viaje, y aprendió conmigo. Fue muy divertido.

Amador González junto a su carro-barca. Foto. Cedida por Club Editor

Amador González junto a su carro-barca. Foto. Cedida por Club Editor

Hábleme de la ruta, ¿qué lugares españoles recorrió?

Fueron 3.000 kilómetros por las cuatro grandes rutas de España: Camino de Santiago, saliendo de Cambrils hasta Galicia donde cogí la Vía de la Plata hasta Cáceres. En Cáceres enlacé la Ruta Mozárabe hasta Granada -mis orígenes- y, de ahí, subí por la Vía Augusta hasta Cambrils -el puerto de salida-.

“Fueron 3.000 kilómetros por las cuatro grandes rutas de España”

¿Cuál es el lugar que más le gustó?

La geografía española es muy diversa y para mí todo es bonito, sobre todo percibir los cambios de la naturaleza y vivir todas las estaciones. Lo que más me impactó, por Levante, fue la Sierra de Irta, dentro de un parque natural muy virgen y precioso. No me lo esperaba.

¿Y el que más le decepcionó?

Ninguno, porque ya tenía experiencia de otros viajes y estaba abierto a todo. Si no tienes perspectivas todo lo que pasa es bueno, no tenía una meta establecida y era vivir el momento. Se trataba de estar atento a todo lo que viniera y vivirlo.

“La geografía española es muy diversa y para mí todo es bonito, sobre todo percibir los cambios de la naturaleza y vivir todas las estaciones”

¿Qué papel jugaron las personas que se cruzaron en su camino?

Gracias a ellos pude llegar al puerto de salida, Cambrils. Sin ellos, sin su ayuda, creo que no habríamos podido dar el segundo paso. Quiero agradecer a toda España la ayuda que hemos recibido en todos los aspectos -comidas, duchas, cuidados…-. Y, sobre todo, a Noia que es la que me trajo a casa.

¿Recuerda alguna anécdota especial?

En Córdoba, cuando estaba en un parque de la ciudad, vino un policía con muy malas formas a decirme que me tenía que ir de allí. Después de un rato volvió para detenerme y pasé la noche en el calabozo. A Noia y a Senda se las llevaron a una protectora de animales. A pesar de esto, normalmente todo el mundo me ha ayudado mucho.

“En muchos sitios no hay caminos, no están acondicionados”

¿Cuál fue la parte más dura del viaje? ¿Alguna vez pensó en abandonar?

Una de las cosas más duras fue ir por carretera, con los camiones y el trafico tan rápido. Tuve que estar muy atento, buscando caminos adecuados pero fue un poco suplicio. En muchos sitios no hay caminos o no están acondicionados.

Amador González junto a su carro-barca. Foto. Cedida por Club Editor

Amador González junto a su carro-barca. Foto. Cedida por Club Editor

Se acaba de publicar “Navegando por el interior”, ¿por qué decidió plasmar su experiencia en un libro?

Mi intención era que alguien me lo escribiera. Me encontré a los editores caminando, nos pusimos a hablar y me di cuenta de que tenía ganas de plasmar mi historia y de que fuera contada. La verdad es que al año ya tenía varios capítulos escritos con un tinte muy realista. Se trataba de un viaje que consistía en ir de un encuentro a otro encuentro, cada persona me llevaba a una nueva parte.

¿Cree que el libro le hace justicia a la experiencia, que ha conseguido plasmar la realidad?

Sí. Claro que hay más cosas, más detalles porque andando lo ves todo, lo sientes todo pero para que fuera legible había que sintetizar un poco. De lo contrario, habrían sido mil páginas. Pero de lo importante se ha respetado prácticamente todo.

“Recomiendo que cada uno vaya a su ritmo, que no se lo impongan, y que llevemos las riendas de nuestra vida”

¿Es un modo de inspirar a otros viajeros?

Sí, pero que no lo hagan en carro, no lo recomiendo, no está preparada la cosa, se han hecho muchas infraestructuras y se han comido muchos caminos. Sí recomiendo que cada uno vaya a su ritmo, que no se lo impongan, y que llevemos las riendas de nuestra vida. Y sí, supongo que he estado tan mal que, tras esta aventura, puedo motivar a alguien para que se levante de la cama y empiece a hacer cosas. Si yo lo he hecho, ellos también pueden.

¿Le cambió la vida esa experiencia?

Me ha cambiado la gente, la convivencia con la gente, sobre todo en lo relativo a pedir y aceptar ayuda, creo que es en lo que más he aprendido: aceptar todo lo que me viene y estar más atento.

“Si emprendo una nueva aventura sería con una tienda de campaña y una mochila pero nada de carro, no hay vías preparadas para ello”

Arrastra una gran pasión viajera y ha recorrido Nueva Zelanda, Australia, Polinesia Francesa… ¿tiene algún viaje que quiera emprender próximamente?

Más que nada el viaje interior, ese en el que no hay necesidad de mostrar nada a nadie. La aventura ahora es disfrutar de la energía del libro, difundirlo y que le llegue a la gente. Estar conmigo mismo y en el interior de mí, en contacto con la naturaleza.

¿Planea una segunda parte de esta expedición?

No te puedo decir ni que sí ni que no, porque la vida te puede sorprender. Lo que sí tengo claro es que no volveré a meterme en una carretera con el carro. Si lo hago sería con una tienda de campaña y una mochila pero nada de carro, no hay vías preparadas para ello.

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