Palestina

Palestina puede ser algo más que un destino religioso

Tierra Santa no es un destino turístico solo en Navidades, Semana Santa y otras fiestas litúrgicas, resalta la iniciativa “Visita Palestina”, que trata de impulsar el turismo a la zona más allá de la experiencia religiosa.

Un cura griego ortodoxo quema incienso en la iglesia de la Natividad de Belén, Cisjordania. Foto: EFE/Jim Hollander

Durante estos días se repite la imagen del peregrino que, desde Nigeria o Ecuador, entre otros tantos lugares de procedencia, se pasea -por lo general en compañía de grandes grupos-, por las inmediaciones de la Basílica de la Natividad de Belén, donde la tradición cristiana marca el lugar de nacimiento de Jesucristo.

Con frecuencia son los mismos que se arremolinan en torno a la entrada del Santo Sepulcro en Jerusalén, donde está la tumba de Cristo, o recorren con devoción algunos de los lugares por donde pasó.

Principales retos

Son turistas “en masa” que llegan con paquetes vacacionales. “Uno de los principales retos que tenemos que afrontar es el modo en que esta industria ha sido enfocada al turismo de masas con estos autobuses-lanzaderas que vienen, se van, pasando muy poco tiempo en las comunidades de acogida. Esto es un reto que intentamos cambiar”, explica el director de la web www.visitpalestine.ps, Samir Jury, que aloja la iniciativa.

Jury se refiere a un turista motivado por creencias religiosas, que en ocasiones no sabrá que está en territorio palestino ocupado, y que en cualquier caso tendrá una experiencia en Cisjordania de unas pocas horas antes de regresar con sus guías a Israel, donde suelen alojarse, una tendencia que los palestinos tratan de combatir.

El objetivo de Jury y el de otros promotores turísticos como “Estar ahí”, también con sede en Belén, es enseñar Palestina de manera más amplia al tiempo que se impulsa un turismo que crece poco a poco: el del viajero independiente con interés en actividades al aire libre, en mezclarse con la población local y tener experiencias más próximas al contexto de Cisjordania, sin quedarse estancado en los lugares más tradicionales.

Vista de una cruz greco-ortodoxa en la Plaza del Pesebre, en Belén (Cisjordania). Foto: EFE/Jim Hollander

Vista de una cruz greco-ortodoxa en la Plaza del Pesebre, en Belén (Cisjordania). Foto: EFE/Jim Hollander

“Palestina tiene mucho más que ofrecer que la Basílica de la Natividad y las experiencias espirituales. Eso es la columna vertebral pero luego la gente está maravillada cuando viene, interactúa con la cultura y la gente y ven los preciosos paisajes en un espacio geográfico tan pequeño y limitado”, asegura Jury.

Según sus estimaciones, están en auge destinos como Belén -con dos sitios protegidos por la Unesco, además de un pueblo cercano-, Jericó o Ramala, donde es posible encontrar opciones de alojamiento económicas como hostales, más adaptadas a ese turismo independiente que intentan impulsar.

Un incremento que es “el ejemplo perfecto de esta creciente comunidad basada en el desarrollo de un tipo de turismo sostenible que estamos observando”, destaca.

Según este empresario, los palestinos hacen frente a varios retos en cuanto a turismo se refiere aunque el mayor es la dificultad que tienen para controlar el flujo de llegadas porque, a causa de la ocupación israelí de Cisjordania y Jerusalén Este, que se remonta a 1967, no tienen control sobre las fronteras.

“No podemos recabar tasas de salida, no controlamos las fronteras. Todo esto hace muy difícil cualquier planificación a largo plazo… Como hay tantas contingencias y políticamente no sabemos dónde estamos, toda nuestra planificación está enfocada al corto o medio plazo. No podemos pensar mas allá porque no sabemos cómo estará Palestina en cinco o diez años”, razona.

Analiza la situación desde la sede física del proyecto, una antigua casa en el corazón de Belén, que busca ser un espacio de encuentro cultural con datos sobre historia, arte, naturaleza y tradición, más allá de la información turística convencional, y que es el punto de origen de los tours que ofrecen casi a diario.

La promoción de los artesanos y productores locales también es una de las prioridades de esta propuesta que, bajo el auspicio del Banco de Palestina, proporciona datos de interés para posibles inversores en la región.

Por el momento y con las herramientas a su alcance, seguirá trabajando por el que cree es un modelo sostenible y beneficioso para Palestina: “no veo el turismo de masas muriendo en ningún momento de aquí a un futuro próximo -la gente continuará peregrinando-, pero creo que lo que estamos intentando hacer es construir más experiencias complementarias”.

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Publicado en: Destinos     El mundo

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