BALEARES

¿Sufre Baleares un colapso turístico?

Más de dos millones de personas, casi el doble de su población habitual y 20 veces el aforo del estadio del Camp Nou, acogió Baleares el 9 de agosto de 2016, batiendo así un récord de masificación que puede ser superado este año.

Turistas en la Playa de Palma. Foto: EFE/Atienza

El sendero hacia la congestión empezó en mayo, cuando a las islas llegaron 1,9 millones de visitantes, según los datos sobre el flujo de turistas (Frontur) publicados por el Instituto de Estadística de las Islas Baleares (Ibestat).

Ante esta situación, la preocupación entre los residentes ha aumentado, pasando de la sexta a la segunda posición en el ranking de los principales problemas medioambientales percibidos por las personas encuestadas en el último Ecobarómetro Balear, publicado en septiembre por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IBES).

Turismo masivo

De acuerdo con este estudio sociológico, el 52,5 % de los consultados considera excesiva la cantidad de turistas que llegan a las islas en verano. Sin embargo, la percepción sobre la situación medioambiental por parte de los residentes en Baleares es esencialmente positiva, siendo mayoritaria (57,9 %) la proporción de los que la consideran buena o muy buena.

La ambigüedad de los datos lleva a plantearse qué piensan los distintos agentes sociales sobre si sobran o no turistas en las islas y qué tipo de turismo recibe Baleares.

El Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza (GOB) señala en un informe sobre los perjuicios de la masificación turística que se está llegando a situaciones límite, propias de un “colapso ecológico” y “social”.

La portavoz del grupo ecologista, Margalida Ramis, denuncia que el modelo económico de Baleares se ha centrado “excesivamente” en el turismo, convirtiéndose así en el único motor de las islas, por lo que cree necesario que se produzca un “decrecimiento turístico”.

En opinión de la portavoz del GOB, se debería fortalecer el resto de sectores apostando por políticas que fomenten la agricultura, la manufactura y las industrias propias que se han ido perdiendo y que podrían abastecer a los residentes de materias primas y recursos.

Turistas pasean por la céntrica calle de San Miguel en Palma. Foto: EFE/Atienza

Turistas pasean por la céntrica calle de San Miguel en Palma. Foto: EFE/Atienza

“Somos súpervulnerables, dependemos de un sector que no controlamos. Si todo esto falla, por un motivo o por otro, porque estalle, porque genere conflictividad social como comienza a generar, porque los recursos no sean suficientes… Has de tener la capacidad para subsistir”, señala en declaraciones a Efe.

Opiniones encontradas

Sin embargo, la opinión de los residentes al respecto varía mucho según la zona en la que se encuentren. El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma, Joan Forteza, destaca que debido a la masificación turística la ciudad está perdiendo su carácter y está pasando a ser “inhabitable”.

En declaraciones a Efe, critica que en las islas se haya optado por “un turismo asequible, masificado y barato”, lo que repercute en la calidad del mismo y en que aparezcan problemas de convivencia entre visitantes y residentes.

“En nuestro país pueden hacer lo que no se atreverían nunca a hacer en el suyo”, puntualiza el presidente de la federación. “Tenemos la sensación de que el palmesano es el turista”, agrega.

En cambio, el secretario y tesorero de la Asociación Vecinal de Santa Ponça, Raimundo Piña, defiende que el elevado número de turistas que viaja a Baleares durante el verano no entraña inconvenientes.

“Es nuestra fuente de ingresos, ya que directa o indirectamente toda nuestra economía se basa en el turismo”, afirma Piña, quien defiende  que si se consiguiera desestacionalizar se podrían limitar las puntas estivales.

Además, explica que aparte de sostener la economía, el turismo supone un avance en las relaciones multiculturales, ya que los turistas acercan “al progreso” y permiten interactuar con diferentes maneras de ser, incrementando los conocimientos de la población.

Piña admite que la mayoría de visitantes que llega a las islas es “de sol y playa”, pero indica que no puede concebir Calvià sin turismo.

“En 1950 en este municipio había 3.000 habitantes y ahora, con más de 50.000, es el segundo más poblado de Baleares. El turismo da de comer a toda esta gente”, asegura.

Lo cierto es que los datos hablan por sí solos: los turistas extranjeros que han viajado al archipiélago entre enero y mayo han realizado un gasto de 3.067 millones de euros, cifra que supone un incremento del 11,77 % respecto a los cinco primeros meses del año pasado, según la encuesta de gasto turístico Egatur, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

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Publicado en: España

Turismo TV <p>Terrazas situadas en la Plaza Mayor de Madrid, frente a la Casa de la Panadería. Foto: EFE/ Javier Liaño</p>
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Cuarto centenario de la Plaza Mayor duración: 4:05

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