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Baleares, patrimonio cultural y natural

La Unesco otorga el título de Patrimonio de la Humanidad a los lugares que considera de importancia cultural o natural excepcional para la herencia de la humanidad. Tres de ellos están en las Islas Baleares que además, cuentan con otro reconocimiento: el de Reserva de la Biosfera que ostenta Menorca.

  • <p>La convivencia del hombre con la naturaleza es una de las cosas que ha premiado la Unesco. Foto: Turismo de Baleares.</p>

    La convivencia del hombre con la naturaleza es una de las cosas que ha premiado la Unesco. Foto: Turismo de Baleares.

  • <p>La naveta de Tudons, en Menorca. Foto: Turismo de Baleares.</p>

    La naveta de Tudons, en Menorca. Foto: Turismo de Baleares.

  • <p>Las praderas de posidonia de Formentera e Ibiza son Reserva de la Biosfera. Foto: Turismo de Baleares.</p>

    Las praderas de posidonia de Formentera e Ibiza son Reserva de la Biosfera. Foto: Turismo de Baleares.

  • <p>La isla de Menorca es Patrimonio de la Humanidad. Foto: Luis Real.</p>

    La isla de Menorca es Patrimonio de la Humanidad. Foto: Luis Real.

  • <p>Dalt Vila. Ibiza. Foto: Turismo de Baleares.</p>

    Dalt Vila. Ibiza. Foto: Turismo de Baleares.

<p>La convivencia del hombre con la naturaleza es una de las cosas que ha premiado la Unesco. Foto: Turismo de Baleares.</p>
La naveta de Tudons, en Menorca. Foto: Turismo de Baleares.Las praderas de posidonia de Formentera e Ibiza son Reserva de la Biosfera. Foto: Turismo de Baleares.La isla de Menorca es Patrimonio de la Humanidad. Foto: Luis Real.Dalt Vila. Ibiza. Foto: Turismo de Baleares.

Entre los lugares reconocidos como Patrimonio Mundial hay muestras creativas, lugares de singular belleza, hábitats naturales importantes para la conservación de la biodiversidad… Pero el Patrimonio de Baleares cuenta con una característica común y muy importante: representa la convivencia en armonía del ser humano con la naturaleza, con su hábitat, no sólo sin deteriorarlo, sino también contribuyendo a la obtención de una obra en la que el entorno se funde con las tradiciones y la cultura.

Este Patrimonio, que debe ser cuidado y protegido, puede sin embargo ser disfrutado por la población que lo habita y por los turistas que llegan cada año al archipiélago.

La Serra de la Tramuntana

El noroeste de la isla de Mallorca está vertebrado por la Serra de la Tramuntana, que se extiende a lo largo de 90 kilómetros por un total de 1.000 kilómetros cuadrados, es decir, por casi un 30 % del territorio mallorquín. Esta sierra está declarada por la Unesco Patrimonio Mundial en la categoría de Paisaje Cultural, fruto del intercambio y la simbiosis entre las diferentes culturas que la han habitado y las obras que han ido realizando -fundamentalmente con finalidad productiva- condicionadas siempre por el medio físico.

De esa interacción entre la naturaleza y el hombre que la habita ha resultado una obra en la que se mezclan las tradiciones, la cultura, la estética del paisaje… la identidad de la zona, en definitiva.

Fue la Serra de la Tramuntana el primer destino turístico de la isla. A esta zona llegaron los primeros visitantes que recibió Mallorca en los inicios del siglo XX. Pioneros como el archiduque Luis Salvador de Austria, que edificó miradores para que los viajeros pudieran contemplar esta zona del litoral, sentaron las bases para que otros muchos viajeros acudieran a esta parte de la isla que cautivó a la propia emperatriz Sissi.

Actualmente, la Serra de la Tramuntana es un destino turístico conocido internacionalmente y existen una serie de rutas que permiten descubrir la zona y su patrimonio como la del Tren de Sóller, la ruta literaria de Valldemossa a Pollença o la ruta de la Pedra en sèc (piedra en seco).

Esta última permite conocer los paisajes construidos de piedra en seco, una técnica tradicional que consiste en la construcción en piedra pero sin ninguna argamasa para unirlas, utilizando solo una colocación correcta basada en el máximo contacto entre las piezas y la ayuda de la gravedad. Es una ruta senderista de largo recorrido, GR221 , de unos 283 kilómetros y en ella existen diversos refugios para las distintas etapas de la ruta que ofrecen alojamiento y manutención a los senderistas. Se trata de antiguas casas rehabilitadas de arquitectura tradicional de la sierra de Tramuntana, de modo que los refugios están integrados en el paisaje y respetan el patrimonio cultural de la zona.

Además de los caminos, bancales, paredes y otras construciones de pedra en sèc, en el paisaje de la Serra de la Tramuntana encontramos también obras hidráulicas, muestra de la acción del hombre, que ha agudizado durante siglos su ingenio para aprovechar el agua. Un ejemplo más de la convivencia de las actividades de los habitantes de la Serra y la naturaleza.

Este paisaje está decorado, además, con unas edificaciones representativas de la cultura rural de la zona. Son las possessions, fincas rurales y agrícolas que fueron auténticas unidades de producción autosuficientes y que tienen un núcleo edificado, la casa de possessió. Estas propiedades son consecuencia del reparto de tierras a los nobles, que tuvo lugar en el siglo XIII y que partió de las alquerías islámicas preexistentes.

Dalt Vila, el corazón de Ibiza

El comité del Patrimonio Mundial de la Unesco considera el recinto amurallado de Dalt Vila, en la ciudad de Ibiza, la fortaleza costera mejor conservada del Mediterráneo. Por ese motivo, en 1999 declaró Patrimonio Mundial no solo a dicho recinto sino también a los barrios extramuros de La Marina, Sa Penya y Es Soto, los antiguos huertos de Ses Feixes, el poblado fenicio de Sa Caleta y la necrópolis de Puig des Molins.

La isla de Cabrera. Foto: Turismo de Baleares.

La isla de Cabrera. Foto: PNMT Cabrera. 

Igual que la Serra de Tramuntana y aunque en Dalt Vila no hablamos de naturaleza, sino de un recinto urbano, tanto la muralla renacentista como la ciudad que resguarda conviven con sus habitantes y los millones de visitantes que llegan hasta allí cada año desde hace siglos. En perfecta armonía, como un claro ejemplo de sostenibilidad. Pues no sólo es el lugar donde viven de la mañana a la noche sus gentes, es también el marco en el que se celebran grandes eventos artísticos, culturales y sociales.

La muralla, constituida por siete baluartes, y la ciudad a la que protege se construyeron dentro de un plan de modernización de las defensas costeras del Mediterráneo que impulsaron los reyes Carlos I y Felipe II en una época protagonizada por los conflictos bélicos de España con Francia y con el imperio otomano.

También sirvió para defender la ciudad de los ataques de los piratas. Después, permaneció en pie durante siglos y no sólo es un testimonio histórico de la época, sino un patrimonio de toda la humanidad.

Patrimonio Mundial en el fondo del mar

Las islas Pitiusas, Ibiza y Formentera, se caracterizan, entre otras cosas, por la claridad de sus aguas y su particular tono azul. Poca gente sabe que este característico color se debe a la acción depuradora de una planta endémica del mar Mediterráneo que se extiende aquí formando una gran pradera.

La posidonia no es un alga, aunque viva en el agua, sino una planta con raíz, tallo y hojas y capacidad para florecer. No obstante, esta floración no se suele producir fuera de Formentera. Las praderas de posidonia forman auténticas selvas que acogen a gran cantidad de especies de todas clases que encuentran en estas praderas su hábitat ideal, además estas plantas producen gran cantidad de oxígeno y son capaces de crear arrecifes que protegen el litoral y mantienen su equilibrio.

Una vez que se conoce algo de la importancia de esta planta mediterránea, no resulta extraño que la pradera de posidonia que se extiende entre las islas de Ibiza y Formentera, considerada la mejor conservada de todo el Mediterráneo, sea Patrimonio de la Humanidad.

Esta zona natural protegida constituye un paraíso que disfrutan como nadie los turistas que practican el submarinismo. En Formentera, sorprende la gran variedad de paisajes marinos que encuentra el buceador en poco espacio: cuevas, pecios, paredes y las praderas de posidonia mejor conservadas del Mediterráneo.

Estas aguas, además, se caracterizan por la excelente visibilidad que ofrecen, de hasta 50 metros, lo cual es muy valorado para los que llegan hasta la isla para disfrutar de su fondo marino.

La isla Reserva de la Biosfera

Es un título que también otorga la Unesco y que le concedió a Menorca en 1993 por el alto grado de compatibilidad que se ha logrado en la isla entre la actividad económica, el consumo de recursos y la conservación del patrimonio y el paisaje que se mantienen en una calidad excepcional.

El núcleo de la Reserva de la Biosfera es el Parque Natural de la Albufera des Grau, al noreste de la isla. Es la principal zona húmeda de la isla y sus 5.100 hectáreas representan los principales hábitats naturales menorquinos que, además, están en magnífico estado de conservación.

Son zonas húmedas, bosques de acebuches, estanques temporales, sistemas dunares, praderas de fanerógamas marinas e islotes costeros. Y en ellos encontramos numerosos endemismos y especies tan relevantes como la lagartija balear o el águila pescadora.

La Albufera des Grau es una laguna de 70 hectáreas y hasta 3 metros de profundidad. Las plantas acuáticas y los peces que allí viven convierten a esta laguna en lugar de estancia y reposo para multitud de aves acuáticas. Por otra parte, su litoral y sus islotes son el único lugar en el que se pueden encontrar ciertos endemismos como la citada lagartija balear o los socarrells. En el mar, praderas de posidonia en las que habitan numerosas especies.

En la superficie agroforestal del Parque, en el interior, la superficie arbolada se alterna con los pastos y para mantener este equilibrio es fundamental la actividad rural que se desarrolla dentro del Parque desde tiempos remotos. Otra huella de esta actividad humana es el patrimonio etnológico -los pozos, etc- que salpica el parque.

Entre barrancos y dunas

Otro de los hábitats importantes de Menorca, desde el punto de vista ecológico son los barrancos del Migjorn. Es el único lugar en el que está garantizada la presencia de agua durante todo el año. Así, allí encontramos desde encinares y acebuches a juncos, olmos y algunas plantas endémicas.

En los acantilados anida el alimoche y las cuevas son el único hábitat de varias rapaces además de auténticos laboratorios de evolución, pues se han encontrados especies de insectos y crustáceos endémicos incluso de una sola cueva. Algunas de estas cuevas fueron ocupadas por el hombre desde su llegada a Menorca.

Dentro del Parque hay que mencionar otras zonas importantes y muy interesantes para los amantes de la naturaleza, como las salinas de Addaia y Mongofra, del siglo XIX. Otro de los ecosistemas importantes son los sistemas dunares, que en Menorca hay 28 y los islotes que rodean la isla, que suponen enclaves de alto valor ecológico. Su fauna y su flora son, en buen porcentaje, autóctonas e, incluso, endémicas.

Y todos estos tesoros que han hecho de Menorca una Reserva de la Biosfera no están escondidos. El turista puede disfrutar de este patrimonio. Por ejemplo, en el Parque Natural de s’Albufera des Grau hay visitas guiadas e itinerarios de interpretación. En el litoral, además de las playas, se puede disfrutar del mar y realizar actividades acuáticas de todo tipo para lo que es muy útil acudir a las Estaciones Náuticas.

Una de las mejores maneras de conocer y adentrarse en la naturaleza menorquina es el Camí de cavalls (Camino de caballos), GR223, que forma parte de la red de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama). Es una ruta de unos 200 kilómetros que recorre todo el perímetro insular y que se ha recuperado de lo que en la época británica era un camino militar que los correos recorrían a caballo. El senderismo, el cicloturismo y las rutas a caballo se pueden practicar también en la red de caminos rurales de Menorca, y en sus seis rutas cicloturísticas señalizadas.

Para facilitar al visitante el conocimiento del patrimonio histórico y cultural, en Menorca se ha creado la Red Menorca Monumental, integrada por 27 monumentos, desde yacimientos megalíticos hasta museos.

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Publicado en: España

Turismo TV <p>Vista general de El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial desde el Monte Abandos. Foto: EFE</p>
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La Comunidad de Madrid luce con orgullo su Patrimonio Mundial duración: 2:22

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